Mi Opinión sobre Gring-land
a Bea. Declárome admirador de la ‘cultura americana’; lo soy incluso desde los tiempos en que las canciones protesta nos reforzaban todo el día el sentimiento de que una sociedad justa debía ser todo lo contrario al ‘Imperialismo’ del norte. ¡Qué más justo!, me pregunto yo, ¡que el que se saca la cresta gane más que el que flojea!... ¡O que el más inteligente tenga mejores oportunidades que el tonto! Claro… no es tan así la cosa, y si vamos al detalle podríamos encontrarnos con grandes sorpresas al descubrir que estas normas no siempre se cumplen. Pero es la pomada que nos han vendido en general y se las compro. Lo que más me admira, sin embargo, es esa capacidad genética de un segmento de estos huevones, a los cuales denominaré ‘idealistas’, de emprender desafíos tecnológicos por el puro afán de demostrar que se puede, no importando el costo que esto pueda llegar a tener. Y fue así como estos huevones le demostraron al mundo que se podía volar, hacer edificios más altos, crear el avió...