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Mostrando las entradas de 2008

La Gorda

Tras largos minutos apareció Sofía moviendo la cadera de lado a lado por entre las mesas. Uno a uno los cuellos de los comensales se iban torciendo descaradamente para ver el descomunal culo que se ofrecía moviendo sus nalgas como una vendedora de orilla de camino que agita su banderita blanca. El silencio total que se había hecho en el momento en que la gorda se presentara en la puerta, iba siendo devorado por una ola de murmullos que la seguía pegada a sus caderas, mientras se dirigía hacia mi mesa como si me hubiera conocido de toda la vida. El culo derramándose en la silla fue el ademán del director que ordenaba a su orquesta terminar los susurros y dar paso a los comentarios descarados acerca de la ridícula sensualidad de la potona, los que, por ser tantos y al mismo tiempo, no escuchaba. Tengo el convencimiento de que nunca alguien le dijo que sus días de gloria habían pasado, y seguía por ahí, por la vida, convencida de que el hecho de tener las caderas más anchas q...

¡¡¿¿Qué pasó con la pesca??!!

Algo no anda bien, algo no encaja. Recuerdo mi entusiasmo infantil respecto a la pesca, y los mil planes que me hacía para ‘el futuro’. Sin ir más lejos, hace unos 10 años atrás (en realidad no es tan cerca tampoco), cuando llegamos a Constitución, con mi cuñado teníamos unas cañas que daban vergüenza y nuestro medio de transporte llevaba cordones. Sin embargo, nos las arreglábamos para salir de pesca por ahí los fines de semana, y hasta dentro de la semana; tras la jornada de pega a veces le dedicábamos un par de horas a los robalitos. Invariablemente el tema de conversación giraba en torno a lo felices que seríamos con un autito; incluso, si andábamos pesimistas, bajábamos hasta las bicicletas como una opción viable. No es fácil confesarlo, pero sí: Envidiábamos a quienes llegaban a pescar en auto. Con el tiempo mi cuñado se compró su carrito. ¡Le dejó de gustar la pesca al wn! Sospecho que nunca le gustó. Si lo analizo fríamente, estaba recién casado… quizás quería quedar bien con e...

¡Tanto tiempo!

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Bueno, bueno. Ya me aburrí de no escribir nada. Estaba fome la vida… no teniendo nada muy bueno que contar me había quedado callado, pero de pronto me viene la idea, el pensamiento, la intuición quizás, de que si sigo esperando que me pasen cosas buenas me va a llegar la hora y no habré escrito nada más. De hecho, estoy por convencerme que los hnes que escriben rara vez, por no ser tan dramático y decir nunca… rara vez, digo, escriben motivados porque les está yendo ‘la raja’. En todo caso, me está yendo la raja, así es que escribo con mayor razón. Solo que habiendo tomado esta decisión tiendo a pensar que también debí hacerlo cuando no se me estaban dando las cosechas. Digo, como pa que no piensen que soy demasiado afortunado. Ya no recuerdo de qué escribí la última vez, y la verdad no me interesa mucho en este momento entrar al blog y revisarlo, así es que si me salto etapas muy largas, o me repito, me perdonan. Mejor empiezo a contar desde hoy. Vengo de llevar a las niñas a la playa...