Caso 96: Hipo v/s Bea
Hace unos meses ya, unos cuatro, creo yo, recibí un llamado de la endividua mencionada, Sr Juez. Era para saber de mí y darme apoyo, lo que de verdad se agradece. Sin embargo, en algún momento de la conversación se sintió en la necesidad de entregarme un consejo: “búscate una mina, flaco”, me dijo, “aunque sea pa pasar el rato, te va a servir pa distraerte”. No es un consejo que se deseche de buenas a primeras. No es como cuando te aconsejan ‘no comer pan’… El equivalente a este sería “¡Come pan, mierda! ¡Enguátate! Sirve para adelgazar”. Continúo, Usía. Si bien en términos gruesos el consejo no fue asumido, debo reconocer que al menos me abrió a la disposición de conocer gente sin importar que fueran mujeres. Eso es un cambio importante, pues durante años practiqué el deporte de evitar a las que pudieran ser potencialmente atractivas; cuando el encuentro era ineludible, las marcaba mentalmente con letreritos Post-It tales como: “Qué mina más huevona” o “Podría ser mi hija”, etc… ...