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Mostrando las entradas de junio, 2006

Overcoming Procrastination!

Me encontraba bajando un parche desde internet, escuchando el partido del Colo y la U, y esperando a terminar alguna de estas actividades para empezar con lo realmente importante. Estaba en eso, cuando recordé un pequeño artículo de autoayuda que venía con una agenda Lotus del año de la pera. Era un esquema con los principales puntos que proponía un gringo, llamado Brian Tracy, para alcanzar un estado superior por medio de la administración eficiente del tiempo; aún debo tener por ahí una copia que pasé a word, la buscaré para enviártela; aunque está en inglés, es entendible… al menos pa que sepas de qué estoy hablando. Tiendo a desconfiar de estos resúmenes para alcanzar el éxito en 10 pasos, o adelgazar en 10 pasos, o conseguir mina… etc, como si el sistema decimal fuera el preferido por Dios. Sin embargo, revisando los puntos, más por la curiosidad de poner a prueba mi inglés que por pensar que me podía cambiar la vida, le comencé a encontrar sentido al tal Brian. Este Mr proponía q...

Enjoy the Silence

Ante la queja de que no posteo con regularidad, me he andado picando un poco al punto de querer forzar la máquina. Me mueven además dos motivos de gran importancia: 1.- He notado que mi humor y estado de ánimo han estado mejorando desde que me dedico a esto del blogueo. Debe ser una sana y humana actitud el sentir vergüenza de estarse quejando todo el tiempo. Como sea, me he sentido bastante bien…. Puede que el blog no tenga nada que ver, pero quién lo sabe. Al menos ahora me quejo con estilo. 2.- He tenido tiempo de revisar unos archivos que me trajo Sebastián (Sí, el wea que se me había perdido) y realmente ha sido un orgasmo visual. Hasta me dan deseos de resucitar la página de las semillas. A ver si de aquí a que me conecten Internet sigo con la misma idea (¡soy más lunático que la cresta!). Comentaré en extenso el segundo punto. Aparte de los invaluables videos de los 80, tuvo la sensibilidad de traer algunas fotografías que se había tomado el trabajo de escanear y que realmente...

¡Y eran los cables!

Tal y como lo venía sospechando en este último tiempo, se les habían quedado mal conectados los cables a los mermelá de packard bell. Llegué a un punto casi óptimo. De hecho, hace ya muchas horas que no se apaga el monitor. Pero bueno: solo CASI óptimo. Lo que me está molestando es que no se suspende al cerrar la tapa. Sé que es lo de menos y que debo considerarme un consumidor feliz porque ya no se me apague el monitor, pero el ser humano siempre quiere más. Me frena el pensar que puedo volver a soltar el cablecito que me estaba hueviando antes y esto puede terminar en tragedia. Al menos, ya me he aguantado toda la mañana sin meterle mano y creo que seguiré así. Me recuerdo un viejo y muy mal chiste que relataba la historia de una señora que llamaba un gásfiter porque una llave goteaba. El gásfiter, luego de detener la gotera, cobra 2 mil pesos y se dispone a marcharse cuando a la dueña de casa se le ocurre abrir la llave en cuestión, notando que no funciona. “Pero cómo!”, se queja, ...

La Visita

Este computador de mierda me está realmente sacando los choros del canasto. Y yo que esperaba tener junto a él una vida llena de felicidad. Pero al maldito le ha dado por apagar el monitor sin motivo aparente. Me tiene loco. Si ahora, en este instante, estohy escribiendo a ceiegas y esperando que el tiempo que me tomé en apprender a digitar tenga algún efecto. (ya lo desperté, pero dejaré lo anterior igual como quedó. Parece que el curso no fue tan efectivo). Se recupera, en ocaciones con fn+F5 y otras cerrando y abriendo la tapa un par de veces. Me tiene algo mal de la cabeza, pero igual me tomaré un tiempo para subir algún artículo. He tenido un par de visitas en el último tiempo. La más memorable, la de Sebastián. Ocurrió que este individuo no había venido nunca a mi casa solo, menos en colectivo, por lo que cuando me ofreció visita me preocupé un poco más que por el resto. Cuando me llamó, como a la 1:00, para preguntarme qué colectivo le servía, asumí que lo hacía desde el termina...

Mi Taller

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De sólo llamarle taller a ese alero me sonrojo un poco. Pero me tiene orgulloso, y uno tiende a encontrar los hijos propios mas lindos y listos que los del vecino. Me había olvidado de comentar en qué había quedado el asunto aquel, hasta que un juguete roto de mi pequeña me hizo caer en cuenta de que ahora tenía un espacio de trabajo. Fue gratificante enchufar el cautín y soldar el cable suelto sin tener que preocuparme de dónde me iba a instalar. Pero no todo fue fácil. Al ver esta maravillosa construcción quizás piensen que fue tan sólo clavar un par de latas a un palo y ya. Pero no. De partida no me era posible hacerlo sólo, necesitaba a alguien que me conversara (no pude obtener más con la primera ayudante) y aproveché que Tere estaba en mi casa para pedirle su apoyo. No hizo mucho, desde el punto de vista físico. Me miró con paciencia mientras hacía los hoyos en el suelo para poner dos pilares que necesitaba; sostuvo la huincha para verificar que los hoyos estuvieran donde yo quer...

¡Ha vuelto!

Ha regresado mi querido notebook. El único problema: lo restauraron. O sea, me pasé toda la semana pasada configurando el tarro que me prestaron para salir del paso (no lo logré)… y ahora me devuelven mi notebook ‘restaurado’; ed, en cero. Lo primero que instalé fue Internet; ahora, mientras se actualizan algunos archivos, puedo escribir algo para el blog. Pero respaldé, no soy tan huevón. Hasta se lo restregué en la cara a un amigo que, mientras conversábamos acerca de la pana de mi notebook, me preguntó: “¿Y respaldaste?” –como si yo fuera imbécil-. ¡Pero claro! Sólo se me pasó –respondí- la carpeta de Mis Documentos, aunque sólo tenía un par de archivos; nada de importancia. En realidad mentí, y cada vez que pienso en esa maldita carpeta me acuerdo de alguna foto, canción, carta, o proyecto de cuento que no respaldé; pero no iba a estar reconociendo huevás pa que se riera de mí. El en cambio reconoció con humildad que cada vez que formateaba se le olvidaba la mitad de las huevás im...

El Gkol

Ayer vi un documental acerca de una tribu que año tras año realiza un rito muy especial, el Gkol. Consiste este en armar con ramas una torre, que alcanza hasta los 30 mts, en medio de la selva. Como si este sólo acto no fuera ya un ritual peligroso (mis esfínteres empiezan a presentar fugas a los 12 mts, aprox), los hombres de la tribu arman tarimas de salto, a distintas alturas, dependiendo de su edad y valentía. Para los niños es una ocasión especial, pues tras haber saltado serán considerados ‘hombres’. ¡Qué bungee ni lentejas con mote! Amarran lianas a la tarima, las cuales deben llegar a tocar el suelo a los pies de la torre, y se lanzan hacia un pequeño declive al cual como única precaución le han movido la tierra con azadas dejándola un poco más ‘esponjosa’. El mecanismo de amortiguación consiste el lo que siglos después de que ellos lo inventaran se aplicó a los autos con el nombre de ‘deformación programada’; es decir, la tarima de salto está estructurada con ramas de di...

El Factor X (2)

De acuerdo al último blog de Ráúl (la razón fisiológica) creí que estábamos más de acuerdo. Pa cerrar el tema, y sólo pa dejar clara mi posición, insisto en que el factor x no está al tope de la pirámide, sino en sus bases. Ahora, a medida que el individuo se desarrolla, se puede quedar con la estructura básica que traía al nacer; creo que estas personas son las más felices, pues se contentan con las tres C (comer, cagar y cul…). O, puede desarrollar el factor X hasta niveles peligrosos, al punto de dejar relegadas al resto de las razones fisiológicas a un segundo plano llegando a desembocar, incluso, en actitudes autodestructivas; ni hablar de la autoreaización o el reconocimiento de los pares. Obvio que puedo estar equivocado. De hecho, creo que lo estoy. Pero, ¡qué diablos! Mi factor X me hace gastar el tiempo pensando huevadas.

¡Viento y la Conch...!

(Nota Posterior: Publicación retrasada por problemas con la conexión a Blogspot) Vengo bajando del techo. Y estoy despierto desde las 3 y media de la mañana, más o menos, por culpa de este maldito temporal. Empecé muy temprano persiguiendo un toldo que tenía en la entrada y que, si bien en el verano prestaba una gran utilidad, el que permaneciera ahí era sólo un capricho de mi suegra que encontraba que "se veía bien". Luego... Luego el desastre. Este verano se había agregado una ampliación a la casa (hago esta aclaración por si lo lee alguien más que Raúl Eduardo) y había pasado con mínimos problemas las pequeñas lluvias que habían caído hasta ahora. Estos problemas consistían en que las planchas del nuevo techo no calzaban exactamente con el muro, y en que se le había sacado un trozo a una de ellas para que pasara el tubo de ventilación del cálefont. Ahora bien, como estas irregularidades se encontraban bajo el alero de la antigua construcción, las filtraciones habían ...

El Factor X

Con el correr de las letras me he ido dando cuenta que esto del blogueo puede ser una buena terapia. Hasta me estoy sintiendo mejor, fíjense. Parece que el poner algunas sensaciones por escrito te da la posibilidad de analizarlas más a fondo y, no digo entenderlas, pero acercarse al menos. Si a ello agregamos el que otra gente con sus comentarios te pueda hacer ver el asunto desde otros puntos de vista, la cosa puede ser bastante positiva. En mi anterior artículo intentaba descubrir cuál era el gatillo que me frenaba, como si el movimiento fuera la norma. Pero NO. La norma es estarse quieto. Los gatillos por descubrir son aquellos que te mueven. En ese sentido, debo darle algún crédito al bendito Maslow por poner las necesidades en orden. Pero sólo ‘algún’ crédito. Creo que esos son los gatillos norma pa la Tropa. Viéndolo en un plano general, es obvio que nadie piensa en pintar un cuadro si no tiene para comer o no ha dormido bien. Pero sólo en general; hubo una vez en Holanda un tal ...

King Solomon's Mines

En un arranque de pasión por el saber, me he comprado un libro titulado “Las Minas del Rey Salomón” que tenía un buen descuento por estar escrito en Inglés. No quise desaprovechar la oportunidad de mejorar mis conocimientos acerca de este idioma y volví con él a casa diciendo que sólo había encontrado pañales en empaque pequeño. Luego de leer con calma la contratapa, sin embargo, he caído en la cuenta de que las famosas minas no son sino hoyos hechos en un cerro, de donde se sacaba diamantes o algo así. Espero continuar con la lectura con renovado interés en algún momento. Veo el libro sobre el velador y trato de explicarme qué pasó. Por unos instantes lo amé al punto de comprarlo, me vine hojeándolo en el colectivo; pero algo hizo que aún esté bajo la lámpara con sus páginas planchaditas. Supongo que lo mismo ocurrió con mi computador, luego mi notebook, mi taladro DeWalt de cuarenta lucas; la página de internet... Y quizás, luego, con este blog. Deberé llevar un diario de actividades...

No Hay Título. Y Qué!!

Pa ser mi primer ‘artículo’ había pensado en subir algo trascendente. Algo así como un nuevo poema 20, o una nueva teoría que dejara en ridículo al mismo Einstein. Sin embargo, en vista de que mi vida no transita por las veredas de la sabiduría ni de la emoción, no me ha quedado otra que exponerme al mundo con esta mierda de escrito sin ningún objetivo. De hecho, ni siquiera se me ha ocurrido poner algún título que pueda condicionar el desarrollo posterior. Así, si se me ocurre, más tarde, hablar acerca de la importancia del chanchito de tierra… No sé bien cuál es el objetivo de estos blogs, entiendo que son una especie de diario de vida, o, más bien, un diario de emociones. Desde esa perspectiva, hacer una especie de bitácora con lo que me ocurrió a las 10:00 am no tiene ningún sentido. ¿O sí? Por ejemplo, ahora podría hablar de una porota chica de 2,5 años que me está hinchando las pelotas preguntándome dónde puede dejar el control remoto, cómo si debiera ir en algún lugar específico...

Comentario Inicial

Blog creado a solicitud de Raúl Eduardo. Espero que pronto me envíe dirección de su propio blog. Trataré de comenzar luego con el blogueo, pero, por ahora, la falta de tiempo y de una conexión adecuada me retendrán por algunos minutos.