ANTOINE DE SAINT EXUPÉRY

Hará ya unos 30 años que fui por primera vez al cine. Fue en Santiago. Mis acompañantes: Bea y la Nany (en realidad, pa ser sincero, yo era el acompañante de ellas). La Película: El Principito.
Fue impactante en todo sentido. Desde oír hablar de Boas por primera vez en mi, entonces, corta existencia, hasta el hecho de que la sala se oscurecía de pronto y en uno de los muros aparecían estas imágenes gigantescas y a todo color que parecían caerme encima. Claro, si hubiera sabido entonces cómo esa historia que se vendía como infantil podía ayudar a levantarse a un wn de casi 40 años, mi impacto hubiese sido mayor.
Y es que hace tiempo había decidido que este era mi libro de cabecera, y creía haber visto o entendido todo lo importante que en el había. Me permito citar algunos pasajes, que son importantes para entender a ‘los mayores’:
· Si dices a los mayores: "He visto una bonita casa de ladrillos color rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado...", no llegarán a imaginarse la casa. Hay que decirles: "He visto una casa de cien mil francos". Entonces exclaman: ¡Qué hermosa debe ser!
O la siguiente joya. En este pasaje un Rey, que dice dominar el mundo pudiendo incluso dar órdenes al sol y las estrellas, explica al Principito la base de su filosofía:
- Si ordenara a un general que volara de flor en flor como una mariposa, o que escribiera una tragedia, o que se transformara en ave de mar, y el general no ejecutara la orden recibida, ¿quién de los dos, él o yo, estaría equivocado?
- Tu -dijo con firmeza el principito.
- Exacto. Hay que exigir a cada uno, lo que cada uno puede dar -prosiguió el rey. La autoridad reposa ante todo en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se arroje al mar, te hará la revolución. Tengo derecho a exigir obediencia porque mis órdenes son razonables.
- Si ordenara a un general que volara de flor en flor como una mariposa, o que escribiera una tragedia, o que se transformara en ave de mar, y el general no ejecutara la orden recibida, ¿quién de los dos, él o yo, estaría equivocado?
- Tu -dijo con firmeza el principito.
- Exacto. Hay que exigir a cada uno, lo que cada uno puede dar -prosiguió el rey. La autoridad reposa ante todo en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se arroje al mar, te hará la revolución. Tengo derecho a exigir obediencia porque mis órdenes son razonables.
O el mítico encuentro con el zorro, en el que este astuto animal le enseña la importancia de los ritos, del domesticar, de la responsabilidad que se adquiere cuando se domestica, y ni hablar de su enseñanza final, citada y recitada, pero pocas veces comprendida:
- Adiós -dijo el zorro-. Este es mi secreto. Es muy sencillo. Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Adiós -dijo el zorro-. Este es mi secreto. Es muy sencillo. Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos.
Y para qué seguir.. Sería citar todo el libro, mejor recomiendo su lectura. Pero no lo lean ustedes, se perderían de lo más importante, que lo lea el niño que llevan dentro.
¿Y cómo me ayudó? Ahí está lo mejor. La versión que yo tengo sobre el velador tiene una cita en la contratapa. Jamás me había dado cuenta. Y, cosa curiosa, la cita no es la típica "Sólo con el corazón..." No. Era otra. Una que hasta ahora había pasado desapercibida para mi pero que encierra la sabiduría necesaria para ‘dejar ir’. Y en estas fechas, en que se cumplían 20 años desde la muerte de mi padre y uno desde que falleciera mi señora, la frase se hizo carne en mi. Y quisiera, si no lo olvidan, y si tengo tiempo de transmitirla a la gente que se vaya a hacer cargo de estos menesteres, que fuera mi epitafio. La frase, que no es otra cosa que la maduración en el principito de las enseñanzas del zorro, es la forma en que el astral niño se despide del aviador, ya cercana su muerte:
"... Y cuando te hayas consolado (uno siempre termina por consolarse), te alegrarás de haberme conocido".
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