Jau Tu

En mi página inicial de google, incluí una sección denominada ‘How to’, en donde gringos con exceso de tiempo libre incluyen las indicaciones de cómo conducirse en las más estrafalarias situaciones. Aprenderán, por ejemplo, como sacarse el veneno de una cascabel, presentarse a una entrevista de trabajo, cambiarle la ampolleta a un submarino, etc. Está bueno; muy interesante, pero no refleja nuestra realidad. Ya estoy un poco viejo como para esperar a que alguien tome esta idea y la aplique a nuestra idiosincrasia, así es que empezaré yo… Bienvenidos a mi nueva sección Jau tu.

Como lograr que no lo inviten más a un asado.

Muchos nos hemos encontrado en la situación de ser invitados a lugares en donde, si bien habrá gente agradable, no nos sentiremos del todo cómodos. El problema es que a veces terminamos cediendo, pues nuestra timidez no siempre es lo suficientemente fuerte como para sobreponerse a la idea de pasar un buen rato. Pues bien, para aquellos casos en que has debido acceder, pero una vez ahí notas que no lo estás pasando tan bien, sigue los siguientes pasos para asegurarte de que no vuelva a ocurrir.

1º.- Al llegar, olvida los nombres de todo el mundo. Limítate a preguntar por la salud de la Sra, o cómo está tu hermano este… el que vendía... Importante es no quedarse pasmado cuando te corrijan diciendo que el hermano es en realidad un cuñado.

2º.- Haz chistes fomes. Te será de gran ayuda haber sorteado con éxito el paso anterior, pues ya estarás con un nivel de inseguridad tal que nada te saldrá gracioso. Ideal es incluir en el medio de la conversación algún garabato que le salió con gracia a Che Copete. En ese momento te servirán un trago, pues sentirán que hiciste un gran esfuerzo al acercarte al grupo sin tener en realidad un tema relevante, o quizás para que te calles un rato. Muy importante es no rechazar esta bebida, aunque hayas visto la mala intención de quien la preparaba al poner ron hasta el tope y teñirlo con coca cola.

3º.- Acércate a la persona que está preparando el asado y hazle las mismas preguntas imbéciles que la última vez que te invitaron. En ese momento te servirán un segundo trago, generalmente de naturaleza muy distinta al primero. Si tienes suerte, te encontrarás con el típico aficionado a la parrilla que no se sentirá molesto por explicar sus secretos por enésima vez. En el medio de la conversación, notará que ya te has bebido tu trago y puede que insista, a pesar de tus negativas, en llenártelo un par de veces más.

4º.- Has llegado a un punto de quiebre en donde se decidirá tu futuro en los asados. Con tanto alcohol en el cuerpo, tus inseguridades se habrán ido y, si te quedas en ese nivel, es probable que seas el alma de la fiesta y estarás condenado a que te inviten a una nueva celebración. Te ofrecerán otro trago. Muy importante: ¡No lo rechaces!

5º.- Es importante, mientras bebes tu vaso de ron-cola, recorrer los grupos de la fiesta llamando su atención hacia ti. Pregunta por qué no fue la Lola bonita de la última vez, jura que no te volverán a hacer cantar karaoke y, muy importante, una vez que se te termine el traguito comienza a tomarte los conchitos que han quedado en las diversas mesas.

6º.- Fija tus ojos (a estas alturas será difícil, pero inténtalo) en el escote de la mina que viene entrando acompañada por alguien que obviamente es su pareja. Coméntale a quien esté cerca que el huevón no es pa ella, sin importar el parecido físico que esta persona pueda tener con el aludido.

7º.- Canta Karaoke. Alguien con sentido de la oportunidad verá que tu integridad física corre peligro e intentará cambiar el centro de atención hacia el karaoke. No esperes a que te inviten, hazte del micrófono inmediatamente. Elige, de preferencia ‘Hound Dog’ de Elvis y dirige todos tus movimientos pélvicos hacia la recién llegada.

8º.- Acá viene un momento de peligro para tus objetivos, pues gente bienintencionada insistirá en que te sirvas asado para que te recuperes un poco. Acéptalo, pues es mala educación rechazar un gesto así y no es de caballeros. Come cuanto puedas para demostrar al cocinero que está exquisito. Acércate a la parrilla y pregunta nuevamente como lo hizo. En este punto vendría muy bien dejar caer el plato con lo que quede de papas mayo sobre el zapato hush puppies recién estrenado del dueño de casa.

9º.- Zigzaguea hasta el baño. Este paso es importante, pues si dejas que el asado surta efecto te podrías recuperar y es posible que te inviten nuevamente. No lo permitas. Sería bueno, si se puede, darle una última mirada al escote de la niña mientras los que han bebido menos afirman al marido para que no te siga. Una vez en el baño, vomita cuanto puedas, haciendo la mayor cantidad de ruido posible. Puedes dar un efecto dramático saliendo hacia el living mientras imaginas que todos en la casa son sordos; si rematas tapándote la boca y volviendo hacia el baño, ya estaremos casi con el objetivo cumplido.

10º.- Dirígete a la pieza en que han dejado a los niños pa que no molesten. Saca a los que juegan en el sofá y duérmete una siesta. Te la mereces luego de todo el esfuerzo realizado. Cuando te despierten para ir a dejarte a tu casa, muéstrate fresco y totalmente recuperado. No pidas disculpas… convéncete a ti mismo de que quizás no fue tanta la cagadita.

Espero que este humilde manual sea de utilidad para alguien. Pronto, un nuevo Jau Tu.

Comentarios

Anónimo dijo…
jjajajaja, que wena, jajaja, wena wn, ¿se aceptan aportes?, si es asi hazme saber. Se parece a algo que una vez invente basado en los libros.... for dummies, ¿los conoces?, por ejemplo mecanica for dummies

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