La Gran Houdini
Es cierto que el tema puede ser un poco repetitivo, pero si tienen una hija de 3 años lo entenderán.
No me caracterizo por soportar de buenas a primeras a los niños, y esta tendencia al odio con los pequeñuelos me lleva a divertirme a costa de ellos haciéndoles bromas pesadas o planteándoles dilemas que debido a su ignorancia no podrán resolver. Mi hija, sangre de mi sangre, no podía estar libre de tales jugarretas por mucho que la quiera.
Tiene ella un baldecito con legos. Con la intención de ponerla a pensar un rato, tomé uno de los más notorios por tamaño y forma y le hice creer que lo ponía dentro antes de cerrar la tapa. No es difícil distraer un niño y cambiar la pieza de mano; siempre funciona. Luego anuncié mi truco: daría dos golpecitos sobre la tapa del tacho y el lego habría desaparecido. Tomé aire, puse cara de David Copperfield, di los dos golpes y ¡voilá!... al levantar la tapa el lego había desaparecido ante sus propios ojos.
El truco no estaba completo. Miré con gran atención a un punto imaginario detrás de ella. En cuanto se volvió a ver qué me distraía, puse el lego en el balde y cerré la tapa. "Está bien", le dije, "ahora lo haremos volver de la misma forma en que se fue". Di dos golpes sobre el balde y, al abrir la tapa, ¡magia!: El lego se había materializado nuevamente.
Ahora sólo era cosa de esperar.
"Ahoha papá", me dijo, mostrando una pieza que había escogido, "te voy a haceh una bdoma con este zapatito" (no había caído en la cuenta de que ese lego tenía forma de zapato). Había mordido el anzuelo; me eché hacia atrás dispuesto a reírme un rato de su inocencia.
Ansiosa por probar sus poderes, puso el mocasín dentro del balde, cerró la tapa, dio dos golpes y dijo, mientras abría el recipiente: "Ahoha no est…"
Pude ver su cara de sorpresa y decepción cuando descubrió que algo había salido mal y me preparé para lo que venía: una seguidilla de golpes sobre el tacho sólo para descubrir cada vez que abriera la tapa que el 'zapatito' seguía ahí; luego le explicaría el truco y con esto le habría dado una gran lección de vida para que aprendiera a no ser tan ingenua.
Puso la tapa rápidamente. Dio dos golpes, tal como yo esperaba. Abrió la tapa y dijo:
"¡Y aquí está denuevo!"
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