La Visita

Este computador de mierda me está realmente sacando los choros del canasto. Y yo que esperaba tener junto a él una vida llena de felicidad. Pero al maldito le ha dado por apagar el monitor sin motivo aparente. Me tiene loco. Si ahora, en este instante, estohy escribiendo a ceiegas y esperando que el tiempo que me tomé en apprender a digitar tenga algún efecto. (ya lo desperté, pero dejaré lo anterior igual como quedó. Parece que el curso no fue tan efectivo).
Se recupera, en ocaciones con fn+F5 y otras cerrando y abriendo la tapa un par de veces. Me tiene algo mal de la cabeza, pero igual me tomaré un tiempo para subir algún artículo.
He tenido un par de visitas en el último tiempo. La más memorable, la de Sebastián. Ocurrió que este individuo no había venido nunca a mi casa solo, menos en colectivo, por lo que cuando me ofreció visita me preocupé un poco más que por el resto. Cuando me llamó, como a la 1:00, para preguntarme qué colectivo le servía, asumí que lo hacía desde el terminal de buses y, por lo tanto, siguiendo mis instrucciones estaría en mi casa como en media hora más. Tragué el almuerzo sin masticar siquiera y, con la compañía de mi peque, nos dirigimos a esperarlo al lugar de encuentro.
Computador de mierda. No logro determinar qué hace que se apague. No sé si es tiempo, algún movimiento, alguna combinación de teclas… No tiene sentido.
Bueno. Ya nos estábamos aburriendo de esperar cuando veo pasar ‘al Seba’ en un colectivo que ya se alejaba. Pero el huevón no se bajó donde le había dicho. Traté de recordar y, en realidad, pudo ser que ya estuviera colgando cuando le dije donde bajar. Seguí un par de cuadras el recorrido del colectivo, por si se hubiera bajado más allá…
Descubrí otra huevá que lo recupera: un golpe.
Decía que seguí el recorrido un par de cuadras, pero como la pequeña no está aún preparada para estas misiones, me devolví a dejarla a la casa para reanudar la búsqueda.
Debo hacer un alto para mencionar que este cabro acababa de perder su celular. Además, no me constaba que anduviera con mi nro anotado en algún papelito… Por otro lado, no encuentras teléfonos públicos en cada esquina. En todo esto pensaba mientras esperaba la llamada que me dijera ‘me perdí… ven a buscarme’. Pero esa llamada no llegó.
Definitivamente hay algo suelto. El golpe volvió a funcionar.
Continúo. Después de dejar a la niña, hicé una operación rastrillo en todas las villas y poblaciones aledañas. Se toma a la ligera, pero en realidad caminé bastante tratando de encontrar a Webastián. Es que me da rabia de acordarme. Si hasta llamé al Niño para ver si sabía algo de él (quedó super preocupado).
Para hacerla corta: Llegó como a las 5:00, con la polola y cagado de la risa.
Recuerdo una escena de la película Kung Pow (gran flim): ‘El maestro cae obviamente muerto en los brazos de su discípulo, quien se le arroja encima llorando la pérdida. En eso, el muerto reacciona y dice ‘no porque haga así (repite el mismo gesto), quiere decir que estoy muerto’.
Moraleja: ‘No porque un huevá te llame con voz de urgido preguntando qué colectivo lleva a tu casa, quiere decir que vaya en camino’.

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