Ayer vi un documental acerca de una tribu que año tras año realiza un rito muy especial, el Gkol. Consiste este en armar con ramas una torre, que alcanza hasta los 30 mts, en medio de la selva. Como si este sólo acto no fuera ya un ritual peligroso (mis esfínteres empiezan a presentar fugas a los 12 mts, aprox), los hombres de la tribu arman tarimas de salto, a distintas alturas, dependiendo de su edad y valentía. Para los niños es una ocasión especial, pues tras haber saltado serán considerados ‘hombres’. ¡Qué bungee ni lentejas con mote! Amarran lianas a la tarima, las cuales deben llegar a tocar el suelo a los pies de la torre, y se lanzan hacia un pequeño declive al cual como única precaución le han movido la tierra con azadas dejándola un poco más ‘esponjosa’. El mecanismo de amortiguación consiste el lo que siglos después de que ellos lo inventaran se aplicó a los autos con el nombre de ‘deformación programada’; es decir, la tarima de salto está estructurada con ramas de di...
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